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Guía del paciente: antes, durante y después
Qué traer a la primera consulta, cómo prepararse para una cirugía, qué esperar después y cuáles son las señales por las que hay que llamar sin esperar la cita.
Antes de la primera consulta
Traiga sus estudios de imagen originales en disco o USB, no sólo el informe escrito. Ese es el punto que más se pasa por alto y el que más limita una consulta: el reporte del radiólogo es una interpretación, y el neurocirujano necesita ver las imágenes él mismo, corte por corte.
Traiga también la lista completa de medicamentos que toma —incluidos suplementos y herbolaria—, los resultados de laboratorio recientes, los resúmenes de consultas o cirugías anteriores, y sus preguntas escritas. En la consulta se olvidan; en el papel, no. Y si puede, venga acompañado: dos personas retienen más que una.
Durante la consulta
La primera parte es historia clínica y exploración neurológica. Después se revisan sus estudios en pantalla y se le explica qué se ve y qué significa. Si hay indicación quirúrgica, se explican la técnica, los riesgos, las alternativas y el pronóstico.
Antes de firmar un consentimiento usted debería poder responder cinco cosas con sus propias palabras: qué se va a hacer, por qué ahora, qué puede salir mal, qué alternativas hay y qué pasa si no se opera. Si alguna no está clara, pídala otra vez. Nadie serio se molesta por eso.
Antes de la cirugía
Se le pedirán estudios de laboratorio y, en algunos casos, valoración cardiológica. El punto más delicado son los anticoagulantes y antiagregantes: warfarina, acenocumarol, apixabán, rivaroxabán, clopidogrel y aspirina suelen suspenderse días antes, y esa suspensión se coordina con el médico que se los indicó, nunca por cuenta propia.
Deje de fumar. No es un consejo de folleto: el tabaco empeora la cicatrización, aumenta las complicaciones respiratorias de la anestesia y reduce de forma demostrada la probabilidad de que una fusión vertebral consolide. Respete el ayuno con exactitud y retire esmalte de uñas, joyería y lentes de contacto.
Después de la cirugía
Espere cansancio: es el síntoma más constante y el más subestimado. Camine varias veces al día distancias cortas, mejor que una caminata larga. Mantenga la herida limpia y seca según las indicaciones y respete las restricciones de carga aunque se sienta bien; sentirse bien no es lo mismo que estar consolidado.
La rehabilitación no es un extra. En cirugía de columna, el trabajo de tronco es lo que reduce el riesgo de recidiva, y en cirugía cerebral la rehabilitación neurológica es la que recupera función. Hacer las tres primeras sesiones y abandonar es desperdiciar la mitad del resultado.
Llame sin esperar la cita si aparece cualquiera de estas señales
Fiebre o herida enrojecida
Fiebre, enrojecimiento creciente, supuración o apertura de la herida quirúrgica.
Líquido claro
Salida de líquido transparente por la nariz, el oído o la herida.
Dolor de cabeza creciente
Cefalea que aumenta en vez de ceder, con vómito o somnolencia.
Debilidad nueva
Pérdida de fuerza, adormecimiento o dificultad para hablar que antes no había.
Convulsión
Cualquier crisis convulsiva después de una cirugía intracraneal.
Problemas para orinar
Dificultad para orinar o incontinencia tras cirugía de columna.
Confusión o somnolencia
Cambios en el estado de alerta notados por la familia.
Con derivación
Regreso de cefalea, vómito o somnolencia en un paciente con válvula.
Traiga sus estudios y salga de la duda
Una consulta con su resonancia o su tomografía en la mano vale más que diez búsquedas en internet. Agende por teléfono o por el formulario y le decimos qué se ve, qué significa y qué opciones tiene.