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Neurocirugía pediátrica en Tijuana
Hidrocefalia congénita, mielomeningocele, craneosinostosis, deformidades craneales y tumores del sistema nervioso en la infancia. En pediatría la consulta se explica dos veces: al expediente y a los padres.
El niño no es un adulto pequeño
El sistema nervioso del niño está creciendo, y eso cambia todo: la forma en que se manifiesta un problema, la ventana en la que hay que actuar y el seguimiento que hace falta después. Un cráneo con suturas abiertas absorbe presión de una manera que el cráneo del adulto no puede, y por eso una hidrocefalia infantil se detecta midiendo el perímetro cefálico antes de que aparezca ningún otro síntoma.
La consecuencia práctica es que en pediatría se vigila más y se decide con más margen temporal en algunos casos, y con mucha menos demora en otros. La craneosinostosis, por ejemplo, tiene mejores resultados operada en los primeros meses de vida, cuando el hueso todavía es maleable.
Los padecimientos más frecuentes
Hidrocefalia congénita y posthemorrágica; mielomeningocele y otras formas de espina bífida; craneosinostosis y deformidades craneales; síndrome de médula anclada; quistes aracnoideos; tumores cerebrales de la infancia, con frecuencia de fosa posterior; y traumatismo craneoencefálico pediátrico.
También se valoran la plagiocefalia posicional —que no es craneosinostosis y no requiere cirugía—, el seno dérmico, la malformación de Chiari y las malformaciones congénitas del sistema nervioso central. Distinguir lo que necesita quirófano de lo que necesita vigilancia es buena parte del trabajo.
Cómo se trabaja con los padres
Un diagnóstico neuroquirúrgico en un hijo es una de las situaciones más difíciles que atraviesa una familia. La consulta se organiza en función de eso: se explica el diagnóstico con palabras que se entienden, se muestran las imágenes, se dice lo que se sabe y también lo que no se sabe todavía, y se responden las preguntas hasta que se acaben.
Vengan los dos padres si es posible, traigan sus dudas escritas y no se guarden ninguna por parecer básica. La decisión tiene que ser suya, tomada con información suficiente, no una firma puesta sobre un papel que nadie terminó de leer.
El seguimiento es tan importante como la cirugía
En pediatría, muchos de estos padecimientos no terminan con la operación. Un niño con derivación por hidrocefalia crece, y el catéter distal que le quedaba bien a los dos años puede quedar corto a los ocho. Un mielomeningocele cerrado en el recién nacido necesita vigilancia de médula anclada, de función urológica y de la malformación de Chiari durante años.
Por eso el tratamiento se lleva en equipo con pediatría, urología, ortopedia y rehabilitación, y por eso las consultas de control no son un trámite: son el momento en que se detectan a tiempo los problemas que, detectados tarde, cuestan mucho más.
Qué abarca la neurocirugía pediátrica
Hidrocefalia congénita
Derivación ventriculoperitoneal o ventriculostomía endoscópica según la causa.
Mielomeningocele
Cierre del defecto en las primeras horas de vida y seguimiento a largo plazo.
Craneosinostosis
Liberación de la sutura fusionada y remodelación de la bóveda craneal.
Deformidades craneales
Diferenciar la plagiocefalia posicional, que no se opera, de la sinostosis.
Tumores de la infancia
Lesiones de fosa posterior e intraventriculares, con manejo de la hidrocefalia.
Médula anclada
Liberación medular cuando aparecen síntomas durante el crecimiento.
Trauma pediátrico
Manejo del traumatismo craneoencefálico del niño, con umbral bajo para estudiar.
Malformación de Chiari
Valoración y descompresión de fosa posterior cuando está indicada.
Traiga sus estudios y salga de la duda
Una consulta con su resonancia o su tomografía en la mano vale más que diez búsquedas en internet. Agende por teléfono o por el formulario y le decimos qué se ve, qué significa y qué opciones tiene.