Microcirugía de tumor cerebral
Extirpación de gliomas, metástasis y otros tumores cerebrales bajo microscopio, con la función neurológica como límite del gesto quirúrgico.
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No todos los tumores cerebrales son cáncer y no todos se operan igual. Lo primero es saber de qué tipo se trata, dónde está y qué le está haciendo al cerebro.
Un tumor intracraneal puede nacer del propio tejido nervioso, de las meninges que lo envuelven, de la hipófisis o de los nervios craneales; o puede llegar desde otro órgano en forma de metástasis. Esa distinción es la primera que se hace en la consulta, porque cambia el pronóstico, el tratamiento y la urgencia con la que hay que actuar.
Los síntomas dependen menos del tipo de tumor que de su localización y de la velocidad a la que crece. Un tumor de crecimiento lento en un área silenciosa puede alcanzar un tamaño considerable antes de dar señales; uno pequeño junto al área motora puede debutar con debilidad de una mano en semanas. Por eso el mismo diagnóstico produce historias muy distintas.
El estudio empieza con resonancia magnética con contraste, que es el estudio de referencia. La tomografía sirve en urgencias y para ver hueso y sangrado, pero no sustituye a la resonancia. El diagnóstico definitivo, sin embargo, lo da el estudio histopatológico del tejido: hasta ese momento se trabaja con probabilidades, no con certezas.
Los procedimientos que pueden indicarse en este padecimiento. Cuál le corresponde a usted, si es que le corresponde alguno, se decide sobre sus estudios y su exploración.
Extirpación de gliomas, metástasis y otros tumores cerebrales bajo microscopio, con la función neurológica como límite del gesto quirúrgico.
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Ventana ósea temporal para abordar el cerebro. El hueso se repone y se fija al terminar: no se queda un hueco.
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Resección de meningiomas de la convexidad, la hoz, el ala del esfenoides y la base del cráneo, con desvascularización temprana.
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Resección de adenomas hipofisarios, con valoración endocrinológica y campimetría antes y después de la cirugía.
Ver el procedimientoPérdida de conocimiento, el peor dolor de cabeza de su vida, debilidad súbita de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, convulsión, vómito en proyectil o pérdida del control de esfínteres con dolor de espalda. Acuda a urgencias de inmediato y llame al (664) 104-9153.
Es muy poco probable. La inmensa mayoría de los dolores de cabeza son migraña o cefalea tensional, no tumores. Preocupa una cefalea que es nueva y distinta a la habitual, que despierta por la noche, que empeora al toser o al agacharse, o que se acompaña de vómito, convulsión, visión doble o debilidad. Ese conjunto sí merece estudio de imagen.
La gran mayoría no lo es. Existen síndromes genéticos poco frecuentes, como la neurofibromatosis o el síndrome de Li-Fraumeni, que aumentan el riesgo, pero explican una fracción pequeña de los casos.
Los grandes estudios epidemiológicos no han demostrado esa relación. Se sigue investigando, pero hoy no hay evidencia sólida que sostenga esa causa.
Depende del tumor. Un meningioma pequeño puede vigilarse durante años; un tumor con edema y efecto de masa, no. En la consulta se le dice explícitamente si su caso admite tiempo para una segunda opinión o si hay que actuar pronto.
Una consulta con su resonancia o su tomografía en la mano vale más que diez búsquedas en internet. Agende por teléfono o por el formulario y le decimos qué se ve, qué significa y qué opciones tiene.