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Cirugía de mielomeningocele y espina bífida en Tijuana
Defecto de cierre del tubo neural en el que la médula y sus cubiertas quedan expuestas en la espalda del recién nacido. El cierre quirúrgico es de las primeras horas de vida.
Un diagnóstico que muchas veces se conoce antes de nacer
El mielomeningocele es la forma más grave de espina bífida: la columna no cerró durante las primeras semanas del embarazo y la médula, junto con las meninges, queda expuesta en un saco en la espalda. Hoy se detecta con frecuencia en el ultrasonido prenatal, lo que permite planear el nacimiento en un hospital preparado y tener al equipo listo.
El nivel del defecto marca en buena medida el pronóstico funcional: cuanto más alto, mayor la afectación de fuerza en las piernas y del control de esfínteres. Hablar de esto con los padres desde el principio, con honestidad y sin adornos, es parte del tratamiento.
El cierre y lo que viene después
La cirugía se realiza en las primeras horas o días de vida y consiste en liberar la placa neural, reconstruirla, cerrar las meninges de forma hermética y cubrir el defecto con músculo y piel. El objetivo inmediato es prevenir la infección del sistema nervioso, que es la amenaza más urgente, y preservar la función que el niño tenga.
Después empieza el seguimiento largo. Un alto porcentaje desarrolla hidrocefalia y necesita derivación; hay que vigilar la malformación de Chiari II, el síndrome de médula anclada al crecer, la función urológica y la ortopédica. Es un tratamiento de equipo —neurocirugía, pediatría, urología, ortopedia y rehabilitación— que dura años, no un episodio quirúrgico aislado.
Qué incluye el procedimiento
Cuándo está indicado
- Mielomeningocele del recién nacido
- Meningocele con cobertura cutánea incompleta
- Lipomielomeningocele y disrafismo oculto
- Hidrocefalia asociada a defecto del tubo neural
- Síndrome de médula anclada sintomático en el niño o el adolescente
- Seno dérmico con riesgo de infección del sistema nervioso
Técnicas y recursos
- Microscopio quirúrgico
- Instrumental de microcirugía pediátrica
- Material de cierre dural
- Resonancia de neuroeje
- Ultrasonido transfontanelar
- Sistema de derivación cuando se requiere
Preguntas frecuentes sobre cirugía de mielomeningocele
En buena medida sí. El ácido fólico antes del embarazo y durante las primeras semanas reduce de forma demostrada la incidencia de defectos del tubo neural. Por eso se recomienda a toda mujer en edad fértil que pueda embarazarse, no sólo a quien ya está embarazada.
Depende sobre todo del nivel del defecto. Los defectos bajos suelen permitir marcha, con o sin apoyos; los altos comprometen más la fuerza de las piernas. La rehabilitación y la ortopedia influyen mucho en el resultado funcional final.
Porque el mielomeningocele no termina con el cierre. La hidrocefalia, la malformación de Chiari II, la médula anclada al crecer y la función urológica requieren vigilancia periódica, y muchos de esos problemas se resuelven mejor cuando se detectan temprano.
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