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Cirugía de adenoma de hipófisis en Tijuana
Los tumores de la glándula hipófisis dan síntomas por dos vías: comprimen la vía visual o alteran las hormonas. La cirugía se decide con el endocrinólogo y el oftalmólogo, no en solitario.
Dos motivos para operar: la vista y las hormonas
La hipófisis está justo debajo del cruce de los nervios ópticos. Cuando un adenoma crece hacia arriba, lo primero que se pierde es la visión periférica de ambos lados: el paciente empieza a golpearse con marcos de puerta o no ve los coches que llegan de lado. Ese patrón, llamado hemianopsia bitemporal, es una indicación quirúrgica clara.
El otro motivo es hormonal. Un adenoma puede producir hormona de más —prolactina, hormona de crecimiento, ACTH— y dar galactorrea, infertilidad, acromegalia o síndrome de Cushing; o puede comprimir la glándula sana y producir de menos, con cansancio, pérdida de libido e hipotiroidismo. Cada escenario tiene su tratamiento, y no todos empiezan por el quirófano.
Cuándo el medicamento va antes que la cirugía
El prolactinoma es la excepción importante: la mayoría responde a tratamiento médico con agonistas dopaminérgicos, que reducen el tumor y normalizan la prolactina sin operar. Por eso el perfil hormonal completo se pide antes de programar cualquier cosa: operar un prolactinoma que se iba a resolver con una pastilla es un error evitable.
En el resto de los adenomas la cirugía es el tratamiento de primera línea cuando hay compresión visual, cuando el tumor crece o cuando la hipersecreción no se controla. El abordaje transesfenoidal —por la nariz y el seno esfenoidal— evita abrir el cráneo; los tumores muy grandes o con extensión lateral pueden requerir un abordaje craneal.
Qué incluye el procedimiento
Cuándo está indicado
- Macroadenoma con compresión del quiasma óptico y pérdida de campo visual
- Adenoma secretor de hormona de crecimiento (acromegalia)
- Adenoma secretor de ACTH (enfermedad de Cushing)
- Prolactinoma que no responde o no tolera el tratamiento médico
- Apoplejía hipofisaria con deterioro visual agudo
- Adenoma no funcionante con crecimiento documentado
Técnicas y recursos
- Abordaje transesfenoidal
- Microscopio quirúrgico
- Endoscopio cuando está disponible
- Resonancia de silla turca
- Campimetría computarizada
- Perfil hormonal seriado
Preguntas frecuentes sobre cirugía de adenoma de hipófisis
En la mayoría de los adenomas no. El abordaje transesfenoidal entra por la nariz y llega al piso de la silla turca a través del seno esfenoidal, sin craneotomía y sin cicatriz visible. Sólo los tumores muy grandes o con extensiones que el corredor nasal no alcanza requieren un abordaje craneal.
Cuando la pérdida de campo visual es reciente, la recuperación tras descomprimir el quiasma suele ser buena. Cuando lleva años, parte del daño del nervio óptico puede ser definitivo. Por eso el defecto de campo no se deja madurar: es un motivo para no posponer.
No siempre. Depende de cuánta glándula sana quedaba antes de la cirugía y de cuánta se conserva. El endocrinólogo revalora el eje hormonal después de la operación y sustituye sólo lo que haga falta.
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