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Cirugía de hidrocefalia y derivación ventriculoperitoneal en Tijuana
Cuando el líquido cefalorraquídeo se acumula dentro del cerebro, la derivación lo conduce por un catéter hasta el abdomen, donde se reabsorbe. Es el tratamiento estándar de la hidrocefalia.
Un problema de circulación, no de producción
El cerebro produce líquido cefalorraquídeo continuamente y lo reabsorbe al mismo ritmo. Cuando algo bloquea la circulación o impide la reabsorción, el líquido se acumula en los ventrículos, los dilata y aumenta la presión dentro del cráneo. Eso es la hidrocefalia, y puede aparecer en el recién nacido, después de una hemorragia, tras una meningitis, por un tumor que obstruye o sin causa evidente en el adulto mayor.
Los síntomas cambian con la edad. En el lactante, aumento rápido del perímetro cefálico, fontanela tensa, irritabilidad y mirada hacia abajo. En el niño mayor y el adulto, cefalea, vómito, visión borrosa y somnolencia. En el adulto mayor, la tríada clásica de la hidrocefalia de presión normal: alteración de la marcha, incontinencia urinaria y deterioro cognitivo.
Qué se coloca y cómo se vive con ello
El sistema tiene tres partes: un catéter que entra al ventrículo, una válvula que regula cuánto líquido pasa, y un catéter distal que baja por debajo de la piel hasta la cavidad abdominal. Las válvulas modernas son programables desde fuera con un imán, lo que permite ajustar la presión sin volver a operar.
Con la derivación funcionando la vida es normal: escuela, trabajo, ejercicio, viajes. Lo que sí hay que conocer son los signos de disfunción —vuelta de la cefalea, vómito, somnolencia, fiebre o enrojecimiento sobre el trayecto del catéter— porque una válvula obstruida o infectada necesita atención el mismo día, no la semana que viene.
Qué incluye el procedimiento
Cuándo está indicado
- Hidrocefalia congénita del recién nacido y del lactante
- Hidrocefalia posthemorrágica o posmeningítica
- Hidrocefalia obstructiva por tumor de fosa posterior o intraventricular
- Hidrocefalia de presión normal del adulto mayor
- Disfunción de una derivación previamente colocada
- Hidrocefalia asociada a mielomeningocele
Técnicas y recursos
- Válvula programable o de presión fija
- Catéter ventricular y peritoneal
- Endoscopio neuroquirúrgico
- Tomografía y resonancia de control
- Tunelizador subcutáneo
- Programador magnético externo
Preguntas frecuentes sobre derivación ventriculoperitoneal
En la mayoría de los casos sí, y no debe retirarse mientras funcione. Puede requerir revisión si se obstruye, se infecta, se desconecta o si el paciente crece y el catéter distal queda corto, lo que es frecuente en niños.
Se palpa un pequeño relieve detrás de la oreja y el trayecto del catéter bajo la piel del cuello y el tórax. No duele, no limita el ejercicio y no impide la vida normal. Sí conviene avisar a cualquier médico que lo atienda que tiene una derivación.
Es la tríada clásica de la hidrocefalia de presión normal, y se confunde a menudo con demencia y con Parkinson. Es una de las pocas causas de deterioro cognitivo que puede mejorar con cirugía, así que vale la pena estudiarla con imagen y una valoración neuroquirúrgica.
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