Casi todo el dolor de espalda es benigno
Vale la pena empezar por la buena noticia. El dolor lumbar inespecífico —el que aparece después de un esfuerzo, de un mal movimiento o de una semana sentado— es de lejos el más frecuente, y la mayoría se resuelve en semanas con actividad controlada, analgesia y paciencia. No necesita resonancia, no necesita reposo absoluto y desde luego no necesita quirófano.
El reposo prolongado, de hecho, empeora las cosas: el músculo pierde tono, la articulación se rigidiza y el dolor se cronifica. La recomendación con mejor respaldo es mantenerse activo dentro de lo tolerable y volver a la rutina en cuanto se pueda.
El dolor que baja por la pierna es otra conversación
Cuando el dolor deja de estar en la cintura y baja por el glúteo y la pierna, con hormigueo o adormecimiento, lo más probable es que haya una raíz nerviosa comprimida. Eso es una radiculopatía, popularmente ciática, y aunque también mejora sola en muchos casos, sí conviene que lo vea alguien que sepa explorar un déficit neurológico.
El dato que cambia la urgencia no es la intensidad del dolor, sino la fuerza. Si le cuesta levantar la punta del pie, si tropieza con los escalones, si se le vence la pierna al subir escaleras, hay pérdida de función y eso no admite esperar tres meses a ver qué pasa.
Las banderas rojas que sí obligan a estudiar
Hay un conjunto de datos que, en presencia de dolor de espalda, obliga a estudio de imagen sin demora. Antecedente de cáncer. Fiebre o pérdida de peso inexplicada. Dolor que despierta por la noche y no mejora en ninguna posición. Traumatismo importante o, en un adulto mayor con osteoporosis, incluso un traumatismo menor. Uso prolongado de esteroides. Y déficit neurológico progresivo.
Una en particular es urgencia inmediata: la dificultad para orinar o la incontinencia, junto con adormecimiento en la zona que toca la silla de montar y debilidad en ambas piernas. Eso es un síndrome de cola de caballo y se atiende en urgencias el mismo día, no en consulta la semana que viene.
Por qué la resonancia no decide sola
Aquí conviene ser explícito, porque es fuente constante de sustos. Los estudios que han hecho resonancia lumbar a personas sin ningún dolor encuentran, con frecuencia, discos degenerados, protrusiones e incluso hernias. Es decir: hay hallazgos radiológicos abundantes en gente que está perfectamente bien.
Por eso una resonancia con hernia no equivale a una indicación quirúrgica. Lo que indica cirugía es la coincidencia de tres cosas: los síntomas del paciente, la exploración neurológica y la imagen apuntando al mismo nivel y al mismo lado. Sin esa coincidencia, operar es apostar.
Qué esperar de una consulta con neurocirugía
Una consulta útil dedica la mitad del tiempo a la historia y a la exploración: cuándo empezó, qué lo empeora, qué ha probado, cómo están la fuerza, los reflejos y la sensibilidad. Sólo después se abre la imagen, y se abre en pantalla, con usted mirando.
Y una consulta honesta termina, muchas veces, sin cirugía: con un plan de fisioterapia, un plazo concreto y una lista de señales por las que hay que volver antes. Decirle a un paciente que todavía no le toca operarse también es parte del trabajo.
Traiga sus estudios y salga de la duda
Una consulta con su resonancia o su tomografía en la mano vale más que diez búsquedas en internet. Agende por teléfono o por el formulario y le decimos qué se ve, qué significa y qué opciones tiene.